Etiquetado: ORALIDAD

LOS GAÑANES DE TORREALVER

¡Gañanes de Torrealver!
¡Arriba, que ya es de día!
Por lo alto del castillo
empieza a rayar el día.
El cuquito en el peñón
y cantaba la golloría.
¡Arriba gañanes!
¡Que ya es de día!
Informante: Amparo LÓPEZ BLASCO
Fotografía: Francisco Miguel MERINO LAGUNA

El Baile de Don Joaquín

Que baile Don Joaquín,
tararín, tararín.
Que baile Concepción
subida al poyetón.
Que baile Don Carmelo
con solo un pié en el suelo.
Que baile Carmelilla
subida en una silla.
Que baile Marcelino
y no bebas más vino.
Que baile Maria Luisa,
que a todos nos da risa.
Que baile Don Manuel
y deje ya el pastel.
Que baile Teresa
subida en una mesa.
Que baile Sebastián
subido en el defán.
Que baile Asunción
subida en el fogón.

Bailemos todos juntos, en grata compañía,
los bailes de esta tierra, que es Andalucía.
Y si dice algún mozo, que no quiere bailar,
que salga de esta rueda, y volvamos a empezar.

Informante: Antonio HUERTAS MANJÓN

LA MARIA JUANA

La María Juana, la que jilaba,
bebía vino, se emborrachaba.
Como era tuerta,
con el culo atrancaba la puerta.

Salga usted,
que la quiero ver
saltar y brincar, dar vueltas al aire.
Esas son jerigonzas del baile,
las jerigonzas.

Por lo bien que lo baila esa moza
déjala sola, solita y sola,
sola bailando.
Esa niña se va paseando
busque compaña
la de la caña.

Salga usted
que la quiero ver
saltar y brincar, dar vueltas al aire…

NOVIO ACEITUNERO

Mare yo tengo un novio aceitunero,
que tiene vareando mucho salero.
Cuendo me ve me dice: ¡Voy a morir por tí!
Mare yo tengo un novio aceitunero,
¡Aceitunero me gusta a mí!

Dale a la vara,
dale bien
que las verdes
son las caras
y las negras pa ti,
¡tiptí, tipití, tipití!
Mare yo tengo un novio aceitunero,
¡Aceitunero me gusta a mí!

¡Ay! Vareando la aceituna
¡Ay! no hay nadie como él,
por eso mare te contaré
lo feliz que soy con su querer.

Yendo por el camino, él me decía
con palabritas dulces, que me quería.
Se acabó la aceituna, y no lo he vuelto a ver,
a pesar de las veces que me decía
que se moría por mi querer.

Dale a la vara,
dale bien
que las verdes
son las caras
y las negras pa ti,
¡tiptí, tipití, tipití!
Mare yo tengo un novio aceitunero,
¡Aceitunero me gusta a mí!

¡Ay! Pena, penita, pena
¡Ay! no se vivir sin él,
por eso mare te contaré
las penas qe paso por su querer.

Informante: Antonio HUERTAS MANJÓN

SAN BARTOLOMÉ

San Bartolomé se levantaba,
pies y manos se lavaba,
y se puso en el umbral,
con Jesucristo quiso caminar.

Y Jesucristo le dijo:
-¿Donde vas Bartolomé?
-Señor, contigo me iré.
-Conmigo no te vendrás,
porque te doy un don,
que no se lo daré a varón,
y te daré una dulzura,
que no se la daré a criatura.

En la casa que tres veces seas nombrado,
no caerá centella ni rayo,
ni morirá mujer de parto,
ni niño fallecerá de espanto,
ni el demonio tendrá poder,
por los siglos de los siglos.

Amén

SAN CRISTOBALÓN

San Cristobalón está en la puerta
con la capichuela puesta,
esperando que le digan
la oración del peregrino;
cuando Jesucristo vino
y se puso en el altar,
con los pies llenos de sangre
y las manos azotás.

No te vayas Magdalena,
que me tienes que limpiar,
que estas son las cinco llagas
que me quedan que pasar.
Pasaré chicas y grandes
por toda la cristiandad.

El que esta oración dijese
todos los viernes del año,
sacará un alma de pena
y la suya de pecado.

Quien la sabe y no la dice,
Jesucristo lo maldice.
Quien la oye y no la aprende ,
llegará el día del juicio,
y verá lo que le conviene.

ROMANCE DE LA FUENTE DEL MILAGRO

ROMANCE DE LA FUENTE DEL MILAGRO

El hijo del noble Conde,
fiel a su Rey y a su dama,
defensor de cien castillos
y dueño de aquesta plaza,
dicen dueñas y escuderos
que no existen esperanzas
de que le salven la vida
como milagro no haya.
¡Bien saben los Benavides
que su religión los salva,
y que la misma los guía
en la paz y en la batalla!

Si oyeres la voz del cielo
y tristezas alejaras,
presto juro que estarías
al frente de tus mesnadas

Tu ciervo no se ha perdido,
quedó oculto en unas matas,
y se marchó a refrescar
sus fauces ensangrentadas
en una fuente que hay
del Castillo a sus espaldas,
cubierta con unos arcos
que al Muradal dan la cara.

Mandad los siervos y arqueros,
y que os aposten la caza,
que aunque viva, está prendida
esperando que os la traigan.
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YA VIENE EL ENCIERRO…

EL ENCIERRO

Ya viene el encierro
por el Saltadero
y el tío Jimilla
comiendo morcilla,
le pedí una poca,
no me quiso dar,
agarré la tranca
y lo eché a rodar.

¡Qué viene, qué no viene!
¡Qué deja de venir!
¡Qué ya está aquí!
¡En el toril!

¡De don Joaquín!
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